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Templo de Zeus: Análisis, Historia y Llegada

Viaje a Grecia

El Olimpieion, mejor conocido como el Templo de Zeus, es un antiguo santuario corintio ubicado en la península de Peleponeso que logró pasar a la historia gracias a su impresionante arquitectura y a su gran papel dentro de la apasionante cultura griega.

Es por ello que el Templo Olímpico del dios del Rayo es considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Datos arquitectónicos del Templo de Zeus

El material principal que se uso para llevar a cabo el santuario dirigido al Dios del Rayo fue mármol blanco extraído del monte Pentélico.

Ahora bien, el templo originalmente contaba con 104 columnas de estilo corintio que se caracterizaban por sus.

Además, 48 de ellas estaban distribuidos en filas triples que a su vez se situaban gigantescas proporciones, las cuales alcanzaban poco más de 17 metros en lo que altura respecta bajo los frontones, mientras que las 56 columnas restantes se encontraban colocadas en filas dobles.

La forma de su base era rectangular y medía aproximadamente 96 metros de longitud y 40 metros en los lados este y oeste, comunicando uno de esos lados con el pórtico.

Un dato interesante es que a raíz de la construcción del Olimpieion en Atenas explotó el auge del capitel corintio. Esto supuso el nacimiento de un orden arquitectónico completamente nuevo.

Templo de Zeus Olímpico, Atenas, Grecia

Análisis del Templo

El magnifico templo ubicado en la acrópolis de Atenas se encontraba erigido sobre un estereóbato que en su cara anterior presentaba una formación de columnas dispuestas de tal manera que parecieran ser un auténtico bosque artificial.

La característica física que prevalecía era la clara tendencia al colosalismo aplicado a las columnas que rompen con los tradicionales conceptos estéticos de armonía y proporción.

¿Cómo ver en el Templo de Zeus?

Al llegar a la acrópolis de Atenas, lo primero que salta a la vista es el enigmático paisaje que sin duda da la sensación de haber viajado en el tiempo.

Si se quiere visitar el Templo de Zeus, solo es necesario desplazarse 500 metros del centro de la acrópolis.

Una vez allí, es momento de sacar la cámara fotográfica e inmortalizar las imágenes de la colina y el Partenón. Ya que del histórico templo solo se mantienen en pie 15 columnas.

Después de acabar con la sesión fotográfica, si se caminan otros 500 metros se llegará a la famosa plaza Sintagma donde se podrá tomar un descanso y comerse un pequeño refrigerio.

Horario y entradas del Templo de Zeus

El templo de Zeus Olímpico recibe a los visitantes desde las 08:00am a las 15:00pm. Fijando como hora límite de entrada las 14:30pm.

El paso al monumento está cerrado en días festivos como: 01/01, 25/03, 01/05, 28/10, 25/12 y el 26/12.

Las entradas pueden adquirirse en los locales autorizados que se encuentran en la entrada del recinto. Hasta ahora no existe un límite máximo de turistas ni tampoco es necesario hacer ningún tipo de reserva.

No obstante, en temporada alta (especialmente en horas de la mañana) las colas para comprar entradas son bastante largas. En ese caso lo aconsejable es reservar puesto en un servicio de tour guiado en el viaje a la acrópolis de Atenas. El precio de la entrada es de 12 euros.

Templo de Zeus

Historia del Templo de Zeus

La construcción del templo de orden dórico tuvo su inicio en el Siglo V a.C. cuando por ordenes de Pisístrato se colocaron los primeros cimientos.

Sin embargo, poco después la construcción fue detenida por el derrocamiento Hipias y no fue hasta el Siglo III a.C. que el proyecto se reanudó debido al patrocinio del rey Antíoco IV Epífanes, quien se tomó la libertad de contratar al renombrado arquitecto Cossutius, de origen romano para que diseñara el templo más grande visto por los hombres.

Pero, al morir Antíoco en el 164 a.C., el trabajo volvió a ser paralizado. Aun así, para el año 86 a.C, fecha en que Grecia fue sometida a regirse por el gobierno romano, el famoso general Sila trajo consigo un par de columnas que anteriormente pertenecían al inconcluso templo de Júpiter Capitolino.

Finalmente, en el Siglo II a.C. la construcción pudo ser retomada plenamente por el emperador Adriano. Dicho mandatario tuvo el placer de ver la magistral obra terminada cerca del año 129 a.C.